
Imaginemos a una empresa la cual cumple con todas las normas de seguridad del país, con los requisitos adicionales que le impone el cliente, su casa matriz, además tiene una certificación en ISO 45001, un proceso maduro de seguridad basada en el comportamiento y un liderazgo visible de seguridad efectivo.
Un día cualquiera, un trabajador está operando su máquina y esta se daña. Él sabe que no puede intervenirla cuando está dañada, sino que debe reportarlo al área de mantenimiento; sin embargo, por un motivo que desconocemos, esta persona decide arreglarla él mismo, a pesar de que:
⁃ Se le capacitó y notificó que no debe intervenir la máquina de ninguna manera.
⁃ Hay un letrero enorme que dice no operar si no estás autorizado.
⁃ En la máquina hay un precinto de seguridad.
⁃ Dentro de la máquina hay un letrero que dice: advertencia: no romper si no estás autorizado.
Adicional a estas advertencias, manipula la cámara de seguridad que se utiliza como una medida de control para verificar que el trabajador no cometa actos inseguros, rodándola un poco para entrar en un punto muerto y no ser visto, también decide manipular la luz láser que sirve como resguardo de las máquinas en movimiento y que permite que estas se paren ante una eventualidad y así evitar accidentes, aun así, conociendo toda esta información, el trabajador rompe todos los protocolos y finalmente, se accidenta.

Estamos hablando de una empresa madura, donde hay un liderazgo visible de seguridad, el trabajador está capacitado, ha sido advertido, existen todas las señales, están todas las condiciones para que trabaje de forma segura y aun así no lo hace, esta es la triste realidad de muchas empresas, en el que después de implementar todo lo que conocemos en seguridad y salud en el trabajo, con todos los estándares y metodologías para promover actos seguros, siguen pasando este tipo de eventos, donde el trabajador sabe, puede, sin embargo, no lo hace, porque no quiere.

En estos casos, algunas empresas optan por sancionar al trabajador. Sin embargo, cuando venga el reemplazo de este trabajador, tendremos que asegurarnos de que sepa y pueda, pero nada nos garantizará de que quiera trabajar de forma segura. ¿Entonces qué hacer en estos casos? Una buena práctica consiste en identificar cuáles son esas causas de por qué el trabajador no quiere comportarse de forma segura y luego de mapear esas situaciones que generan ese problema de motivación, analizando si hay algún motivador externo o interno que hace que el trabajador prefiera el comportamiento inseguro que seguir el procedimiento de seguridad y luego entonces creamos estrategias para atacar esas causas, motivar a que el trabajador quiera trabajar de forma segura aun cuando no esté siendo supervisado, que el trabajador quiera cumplir con las normas de seguridad por convicción y no solo por obligación.
